Londres, algo más que la final de la 'Champions League'

lunes, 23 de mayo de 2011


Que Londres se ha puesto de moda en los últimos meses no pasa desapercibido a nadie. A la boda real de finales de abril, que congregó a millones de personas delante del televisor y también en las inmediaciones de los escenarios reales como la Abadía de Westmister, Buckinham Palace y similares, ahora el nuevo escenario será el renovado estadio de Wembley.

Aficionados del FC Barcelona y Manchester United se conjurarán en la capital inglesa para lograr un título más que adorne su palmarés. Pero ¿Londres es sólo fútbol? No, y os ofrecemos lugares para visitar si viajas en la final de 'Champions' que no deberías perderte e incluso, si tienes suerte y se puede pasar más tiempo, obligado ir a un musical.

En Londres puedes visitar hasta cuatro estadios: Chelsea, Arsenal, Tottenham y Fulham, pero no sólo tiene verde, también hay que perderse en sus calles y encontrar rincones secretos en el Soho como la plaza multicolor donde nacieron los Monty Python, uno de los secretos mejores guardados de la ciudad. Escaparse a los mercadillos, visitas obligadas Notthing Hill o Camden, donde encontrar lo más variopinto y sobre todo buenas ofertas, además de disfrutar unos 'noodles' antes a 'one pound', pero que ya han subido algo más en los últimos tiempos.

Los circuitos habituales te harán pasar por varios museos. Imprescindibles, claro está, la National Gallery (gratuita además) y situada en Trafalgar Square donde seguro habrá ya aficionados de ambos equipos luciendo sus colores en uno de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Desde allí siguiente destino ver el Big Ben y dar una vuelta en el London Eye para comprobar la belleza de Londres. Eso sí, si tenéis la suerte de poder ver atardecer desde el puente de la Torre de Londres os saldrán una fotos espectaculares y que siempre recordaréis.

Y por la noche, qué mejor que pasear por Picadilly Circus en busca de un pub para saborear una buena pinta. Las luces de neón no te cegarán como ocurre en la neoyorquina Times Square, pero más pequeña y reducida y con un encanto especial que seduce a los visitantes.

La tarde noche londinense, mejor que viendo fútbol, pasarlo en un musical. Londres, junto a Nueva York, te ofrece lo mejor en musicales, una cartelera amplia donde elegir y siempre una recomendación: comprar las entradas en los puestos de Leicester Square, donde la localidad te saldrá mucho mejor de precio, aunque lo malo es que hay que comprarlas en el día, pero la diferencia de precios merece la pena.
Y por si fuera poco y quieres ahorrarte algunos euros o libras en este viaje, te recomendamos que visites esta web: http://www.daysoutguide.co.uk/ donde encontrarás 2x1 en diferentes museos, tiendas y actividades, que te pueden ayudar a ahorrar.

Montmartre, el barrio bohemio de París y de Amèlie

lunes, 9 de mayo de 2011




Es el barrio bohemio por autonomasia de París, Montmartre nos trasporta a los años en los que pintores como Pissarro, Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Modigliani, Picasso... paseaban por sus calles y hablaban en los cafés sobre arte y pintura. También es el escenario en el que descubrimos a una Amélie, que nos enseña sus rincones y su mundo. Lo mejor para empaparse es un domingo por la mañana, donde además, se encontrarán numerosos lugares para tomarse un apetitoso 'brunch'.



Desde allí lo mejor es encontrar la escalinata para ver en todo su esplendor como en lo más alto de la colina se erige el Sacre Coeur. También se puede subir en el funicular de Montmartre, aunque el ascenso merece la pena.

Las vistas impresionan y tras hacer la visita de rigor al Sagrado Corazón, la ruta nos tiene que llevar a la Place du Tertre, la plaza donde se dan cita los pintores y bohemios que aún quedan por la zona... Si el hambre aprieta lo mejor es pararse en uno de los puestos para degustar un crep de nutella en un marco especial, viendo las peculiares torres blancas de la basílica.


Dejando atrás las empinadas calles de la colina es el momento de adentrarse en el bullicioso ruido de la ciudad, que no para un domingo y que saca sus mesas a la calle para disfrutar de un 'brunch' o para curiosear entre las numerosas tiendas que ofrecen una amplia variedad de quesos, de vinos o de verduras, que dan un color especial al vecindario.
Sin embargo, antes de abandonar el barrio, tendremos que hacer un guiño a Amélie Poulain y visitar su café. El 'Café des deux Moulains', situado en la rue Lepic y que merece la pena ser visitado.

El Túnez de la Guerra de las Galaxias

domingo, 1 de mayo de 2011

Túnez es un país que se ha hecho con las primeras portadas de los periódicos e informativos en estos últimos tiempos debido al movimiento popular que ha terminado por derrocar al que ha sido su presidente durante más de veinte años Zine El Abidine Ben Ali (esa foto que ha presidido todos los hogares o negocios del país y que cuando uno viajaba allí intuía de quién podía ser pero no lo sabía con exactitud). Sin embargo, si alguien ha estado allí en años anteriores (yo lo hice hasta en dos ocasiones la primera a finales de los noventa y la segunda en 2007) esas imágenes de revuelta popular en la calle no casan para nada con las de un pueblo tranquilo (posiblemente el que más del mundo musulmán del Norte de África) que ofrece una visión claramente abierta al mundo occidental.
Pero este paraíso que combina el paisaje único del desierto y sus dunas con el oasis que suponen para el descanso sus playas, también es famoso por ser el encargado de llevar a imágenes el mundo único que George Lucas tenía en la cabeza de su ‘Guerra de las Galaxias’.
Sin ir más lejos, el nombre mítico de Tatooine, planeta de donde era originario el joven Anakin Skywalker (más tarde el temible Darth Vader), procede de la región tunecina de Tataouine. Pero no solo eso, Túnez y sus dunas también se encargaron de dar vida a ese mundo imaginario de Lucas y ponerle forma tal y como él había soñado.
El lugar perfecto para empezar este recorrido de cine (en este caso solo del mundo ‘Star Wars’, aunque se podría ampliar más el abanico ya que Túnez ha sido escenario de películas como ‘La Vida de Brian’, ‘El paciente inglés’ o ‘Indiana Jones’) sería desde Tozeur y en 4x4, ya que solo el hecho del viaje merece la pena.


Así, si uno se traslada al Este, a Sidi Boulhel, tendrá la oportunidad de, en medio de su paisaje rocoso y desértico, rememorar la escena en la que los jawas capturan a R2-D2 o el ataque de los Tusken a Luke Skywalker (otro de los célebres oriundos de Tatooine).
Tampoco se puede dejar de visitar el inmenso lago salado en Chott el Djerid, lugar ideal si uno quiere comprobar en primera persona si es verdad aquello de los espejismos en el desierto.
Pero si uno quiere de verdad sumergirse en ese mundo ‘Star Wars’ y sentirse, aunque sea durante un rato, un aspirante a Jedi, ese lugar sin duda está en Matmala.
Terreno de bereberes, gente austera y de rigor que han hecho de él su hogar excavando sus viviendas en el suelo, en Matmala uno se teletransporta en un instante a esos inicios de ‘La Guerra de las Galaxias’ a través de sus casa-cuevas. Además, si se tiene el capricho existen unos hoteles subterráneos (Hotel Sidi Driss) en los que el más ‘friki’ puede cumplir su sueño y vivir, aunque sea por una noche, al más puro estilo de la familia Lars (los padres adoptivos de Luke Skywalker).
Para terminar, eso sí desplazándose un poco más, uno no puede dejar de ir a la ciudad de Ajim, en la isla de Djerba, y visitar la cantina donde Luke conoce al mítico Han Solo y visitar varias de las calles de Mos Eisley, así como, unos kilómetros por la costa, la casa de Obi Wan Kenobi y cerrar así una completa inmersión por el venerado mundo ‘Star Wars’.

Calem, cuna del Oporto

martes, 19 de abril de 2011




La bodega de Calem, situada en Vila Nova de Gaia y muy cerca del puente Luis I, es una de las más importantes de esta ciudad portuguesa y de las mayores productoras de vinos de Oporto.
 
Una visita guiada (4 euros) que merece la pena realizar. Empezamos con la historia de la casa, que arranca en 1859, y viendo en un moderno museo la región en la que nacen sus uvas para poder producir este vino. Sin embargo, lo que más gusta es visitar y ver las barricas, ahí donde el caldo pasa a ser lo que realmente bebemos. Unas barricas grandes, oscuras y ya vetustas por el paso de los años, ¿sabéis que cuando llega su fin para el vino son usadas para hacer whisky?.
 
Además durante este paseo se puede conocer las características únicas y especiales de este vino, ya que están protegidos de la luz y del calor. Un vino de Oporto, que evoluciona con el tiempo y desde los habituales blancos y tintos, incorpora recientemente el rosado. No lo probamos, pero el blanco y el tinto, realmente no tienen desperdicio, así como el denominado 'Lagrima'.
 


Y muestra de que la evolución y la tecnología no para en Calem, con el blanco te proponen una nueva idea: 'Portotonic'.


Desde esta bodega nos invitan a innovar y para ello con un cóctel de moda, el 'gin-tonic', pero en esta ocasión dejando la ginebra a un lado y probando con un Oporto blanco... ¿os atrevéis?
 





La salida, si no nos ha afectado sus buenos caldos, nos ofrece una vista espectacular y es que la bodega para catas está en plena ribera de Gaia, con unas espectaculares panorámicas de Oporto  y también podéis decantaros por dar un paseo en barco y recorrer los 7 puentes de la ciudad.



Carnegie Deli y el Woody Allen, un sandwich XXXL en pleno corazón de Manhattan

domingo, 17 de abril de 2011

Cuando uno ha ideado bien su viaje a ‘La Gran Manzana’ en su cabeza permanece incrustado como uno de sus grandes objetivos, como ese ‘Dorado’ que descubrir y conquistar, el mantener ese enfrentamiento de tú a tú con el sandwich Woody Allen y comprobar que su gigantesco tamaño no es más que un ‘mito’ forjado por seres enclenques y sin fuerza que en su vida han sido capaces de tumbar más allá de un mixto.
Situado en la Séptima con la 57, el Carnegie Deli es posiblemente el ‘deli’ (por delikatessen) neoyorquino donde se puede degustar el mejor pastrami de Nueva York. El lugar no decepciona desde que se entra en él. Es totalmente auténtico, con todas las fotos de los famosos que han pasado por él (es un gran entretenimiento perder el tiempo comprobando a cuántos se reconoce). Por si fuera poco sus camareras no tienen desperdició. Yo conocí a dos señoras mayores (por no decir casi ancianas y muy por encima de los tan discutidos 67 años de ahora en España) que allí estaban al pie del cañón para atender todo el comedor y dispuestas con sus grandes carteras para cobrar y poner a buen recaudo su valiosa propina.
Pero no nos vamos a distraer de nuestro objetivo, el Woody Allen. Esa doble montaña de pastrami y de corned beef (carne de ternera que ha sido tratada primero en salmuera y posteriormente hervida en vinagre a fuego lento) montada sobre cimientos de pan no decepciona. Se puede decir que en ese primer cara a cara que se mantiene con él en la distancia según se acerca hacia la mesa ya ha sido capaz de apuntarse el primer ‘round’ y prácticamente hacerte besar la lona.
En ese momento uno se da cuenta de que el ‘mito’ es más que cierto, lo difícil es ver a alguien que sea capaz de ganar ese pulso con tal monumento y no dejar ni rastro en su plato de esa montaña de carne, pero también es verdad que es un sandwich que está muy bueno.

Así, lo recomendable, en mi opinión, es compartir el sandwich (aún así desequilibrando a nuestro favor las fuerzas la batalla de acabar con él es dura) y culminar con el otro gran trofeo gastronómico del Carnegie Deli, su cheesecake, otra de las grandes excusas para no irse de la ‘Gran Manzana’ sin visitarlo. Brutal también su tamaño, como todo prácticamente en el local, y brutal también su sabor, de esos casi inolvidables y que hacen irse con la idea de que si alguna vez vuelve a probarse una cheesecake igual es que se ha regresado al Carnegie Deli.
Otra opción recomendable en Nueva York para ir de sándwiches es el Katz, en la East Houston y un establecimiento que data de 1888. Aquí el sandwich de pastrami es más manejable pero también cuentan con un sabor extraordinario y no falta la clásica decoración con sus pepinillos y su salsa agria, que forman parte sin lugar a dudas de la esencia de esta ciudad. Por si fuera poco, y para los cinéfilos, este es el ‘deli’ en el que se rodó la famosa escena del orgasmo fingido de Meg Ryan en ‘Cuando Harry encontró a Sally’, muy recomendable.



Neuschwanstein, un cuento de hadas en Alemania


Quizá uno de los lugares que hay que visitar una vez en la vida es el castillo de Neuschwanstein o más conocido como el castillo del Rey Loco Luis II de Baviera. Final de la ruta romántica del sur de Alemania, en la zona de Baviera,  es recomendable su visita ya que es transportarse de la realidad a entrar de golpe en un cuento de hadas donde cada uno puede ser el protagonista.

El castillo se encuentra en Fussen donde se llega cómodamente en tren, la red de trenes alemana es una de las mejores, rápidas y sobre todo baratas de Europa. Nada más bajarse a la dársena y levantar la vista te encuentras mirando a las montañas como sobresale un edificio blanco, de ensueño… ahí está entre nubes Neuschwanstein.

Para llegar a él, lo primero es coger alguno de los autobuses que suben a la ladera donde ves como te vas acercando a tu objetivo. Lo siguiente y menos interesante es hacer la cola (rondará cerca de una hora) para comprar tu entrada. Advertencia: puedes visitar tanto ese castillo como el de Hohenschwangau, el palacio de verano de los padres de Luis, hay entradas para uno o para los dos. Cada castillo lleva un control de visitas y se hace en grupo y por idiomas… así que interesa llegar pronto para elegir tu idioma y la hora que mejor se adapte. Y ya con la entrada en la mano, tan sólo queda elegir cómo acceder a las alturas: andando por un camino, en taxi o en coche de caballos…. Tres opciones para elegir.

Elegimos subir andando y no nos decepcionó aunque hay media hora de caminata entre vegetación, pero según te acercabas más veías la belleza de Neuschwanstein. Una vez a los pies del castillo el siguiente destino es ir a visitar el Puente de Marienbruck (puente de María), desde un frágil puente de madera se contempla la grandiosidad del palacio y te alegras de que en el siglo xix hubiera un loco como Ludwing que decidiera recrear un castillo medieval como ése aunque aún nos falta lo mejor: su interior aunque os advierto que está prohibido hacer fotos.
El nombre de Neuschwanstein significa ‘Nuevo cisne de piedra’, y fue así llamado en honor al Caballero Cisne de la famosa ópera de Wagner del mismo nombre, del que fue mecenas Luis II.  El castillo, que inspiró a Walt Disney para que fuera el palacio de la Bella Durmiente e icono de su compañía, cuenta con 360 habitaciones aunque sólo 14 tienen un diseño totalmente acabado donde el Rey Loco  recrea un mundo imaginario con sus ideales y basado en las óperas de Richard Wagner y con leyendas medievales del Santo Grial… algo para ver una vez en la vida.
Ludwing II, que después de llevar a la ruina al país por su idea de crear palacios, no acabó felizmente sus días en este idílico lugar y falleció misteriosamente ahogado en un lago, después de que fuera depuesto como rey. Pero no será olvidado, pasando a la historia no sólo por este castillo de hadas, sino por haber ideado la construcción de varios palacios más en Alemania… todos muy recomendables.