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Una Navidad de cuento recorriendo los mercadillos de Brujas, Berlín o Praga

viernes, 5 de diciembre de 2014




La Navidad es sinónimo de turrón, fiesta, familia, pero también de mercadillos, donde poder hacer las compras para completar el belén o diferentes adornos para la casa. Y es que pocos sitios recogen tanto la tradición y el espíritu de la Navidad como los mercadillos navideños, especialmente los del centro de Europa.

Ciudades como Salzburgo, Múnich, Viena, Berlín, Praga, Nuremberg, Brujas, Gante o Bruselas llenan por estas fechas sus calles de puestos de luz y color en los que encontrar adornos de navidad, velas, juguetes o incluso degustar un clásico como el vino caliente.




Por ello vamos a hacer un recorrido por los principales mercadillos navideños de Europa, una buena forma de recorrer el 'Viejo Continente' en estas fechas tan especiales. 

La primera parada en este recorrido es Alemania. Y es que si hay un lugar donde existe la tradición del mercadillo de Navidad ese es el país germano y sus Christkindlemarkt. En pleno casco antiguo de sus principales urbes podemos encontrar estos pequeños quioscos de madera dedicados a la venta de productos típicos de estas fechas.



Los imprescindibles en Alemania son el mercadillo de Navidad de Nuremberg, con tres siglos de tradición, el de Stuttgart, donde se puede aprovechar para disfrutar el ambiente medieval recorriendo el Viejo Castillo, la iglesia colegial o la histórica plaza Schillerplatz, el de Dresde, donde se encuentra el Striezelmarkt –el mercadillo más antiguo de Alemania- o el de Colonia, conocido por su catedral y que se enorgullece de tener cuatro mercadillos de Navidad.




La capital germana, Berlín, es otro destino interesante por estas fechas, con más de 50 mercadillos, conciertos, luces, árboles de Navidad. El mayor mercadillo de la capital es el de Spandau, que cuenta con más de 250 casetas donde encontrar prácticamente de todo.


Flandes también es otro destino obligado. Si Bruselas ofrece kilómetros de mercadillos en sus calles, así como un árbol gigantesco que decora la Grand Place y una noria gigante desde donde poder disfrutar de las mejores vistas de la ciudad en Amberes, Gante o Brujas nos encontramos con la posibilidad de vivir y disfrutar de la Navidad entre calles de cuento de hadas.





Porque Flandes nos seduce con sus colores y sus músicas en estas fechas, pero sobre todo con sus sabores. En Navidad, sus puestos y mercadillos nos ofrece en sus escaparates dulces como las galletas de especias (speculoos), las infinitas variedades de bombones (pralines), las gominolas artesanas (cuberdons), las ginebras de sabores (genever), el mazapán (marsepein), los gofres (wafels), el licor de flores de saúco (Roomer), y por supuesto, saborear alguna de sus más de 365 variedades de cerveza (bier), donde seguro habrá alguna típica para las fiestas navideñas. 





Además, la noche del 5 de diciembre es mágica para los niños y 'mayores' flamencos. San Nicolás llega a sus casas cargado de regalos y dulces. Entre ellos siempre hay alguna mandarina porque cuenta la leyenda que el santo llega en barco desde España. Además, la tradición obliga a hacer galletas caseras de especias y figuritas de mazapán. 


Otro lugar para los amantes de la Navidad, con ese ambiente de calles y luces de colores es la República Checa. En Praga es posible disfrutar del tradicional mercadillo de Adviento que se emplaza en la plaza de la Ciudad Vieja. 




También merece la pena perderse por algunos de sus pueblos y recorrer así los mercadillos en la histórica ciudad de Olomouc se pueden probar vinos y ponches con diferentes condimentos, dulces y amargos, mejorados con ron, griotte o naranja. Se trata, además, de la única ciudad de República Checa en la que se sirve el auténtico ponche de Núremberg.

Escapada a Brujas, a un escenario de película

martes, 15 de abril de 2014


  
                 

             
Que Brujas es una escenario de película sin igual es algo que uno puede comprobar con solo pasear por sus calles, ya sea de día o de noche. La capital de Flandes Occidental se vuelve a asomar la cabeza al mundo del celuloide recientemente, aunque sea de refilón, con la película ‘The Monuments Men’, de George Clooney, y basada en el libro de Rober M.Edsel sobre la historia de estos soldados pocos al uso, a pesar de los uniformes, que no combatían con armas, sino que tuvieron la decisiva labor de rescatar obras de arte expoliadas por los nazis de la destrucción.



La película es todo un reconocimiento del valor cultural del Viejo Continente y más en particular de todo un símbolo de la ciudad de Brujas como es ‘la Virgen con el Niño’ de Miguel Angel. Esculpida por el genial artista italiano a principios del siglo XVI, el mercader brujense Alexander Mouscron compró la escultura en 1514 y la donó a la Iglesia de Nuestra Señora de Brujas, siendo la única escultura de Miguel Angel que salió de Italia durante su vida. Desde entonces, su estancia en el santuario no ha sido todo lo placida que se esperaba.

                                



Primero fueron los ocupantes franceses quienes se encapricharon de ella, siendo devuelta a Brujas en 1816, tras la derrota de Napoleón

La obra de Miguel Angel volvió a ser robada en septiembre de 1944, en esta ocasión por los ocupantes alemanes. 






En esta ocasión acabó en las minas de sal de Altaussee, donde fue rescatada por los ‘Monuments Men’, evitando así su destrucción junto a otras obras únicas, para regresar en noviembre de 1945 a Brujas y a su ‘casa’ de la Iglesia de Nuestra Señora, donde se encuentra actualmente. Esta es una muestra de la presencia de Brujas en el cine, pero si uno quiere ver a la ciudad como protagonista principal no puede perderse ‘Escondidos en Brujas’.

El gusto por el ‘séptimo arte’ y por la ciudad belga se dan aquí la mano con fuerza ya que la ciudad asume un rol protagonista junto a Colin Farrell y Brendan Gleeson. Con una trama (no quiero mucho hacer un 'spoiler' por si no la has visto) en las calles y canales de Brujas, asistimos a una ‘postal' tras otra de la Venecia del Norte.

Desde uno de los símbolos de la ciudad como el campanario de la Plaza Markt, que tiene un papel importante, a los paseos de los dos protagonistas por la Plaza Burg o sus canales, uno acaba la película con ganas de ‘esconderse en Brujas’. 



Brujas y Gante, ciudades de cuento en Flandes

domingo, 22 de septiembre de 2013


                      


El dulce olor del chocolate o el sabor de las mejores cervezas nos sirve para trasladarnos a ciudades de cuento, como todas las que nos encontramos en una nuestra visita a Flandes, además aderezado por su legado histórico (en muchos casos compartido con el español).  Una de las primeras paradas obligatorias es Brujas, situada en el noroeste de Bélgica. Y es que si hay un claro ejemplo de ciudad medieval con encanto ese es el de la  'Venecia del Norte'.  Sus casas del siglo XV y XVI con sus coloreadas fachadas son el marco ideal para perderse en un viaje al pasado. Todo ello enmarcado en esos canales que suponen la auténtica savia de la urbe y que adornan de mayor encanto aún las casas, puentes y jardines de la ciudad vistos desde el agua (imprescindible por tanto un paseo en barco, eso sí cruzad los dedos para que no llueva para disfrutar de sus vistas).



El Markt (Plaza del Mercado) es el corazón de Brujas, con sus coloridas casas gremiales, y además ofrece otra panorámica de la ciudad a vista de pájaro desde los 83 metros de su torre del Belfort, una de las señas de identidad de la ciudad. Tampoco puede uno dejar de detenerse en la Iglesia de Nuestra Señora, cuya torre es la segunda más alta del mundo construida en ladrillo y donde en su interior se puede contemplar la escultura en mármol blanco de 'La Virgen con el Niño', una de las pocas obras del genio Miguel Angel que están fuera de Italia. Además, de visita obligada en el mismo escenario son las tumbas de Maria de Borgoña y de su padre, Carlos, el Temerario, bisabuelo del futuro emperador Carlos. Y como ahora está muy de moda la historia de los Reyes Católicos, en un lateral de la iglesia se encuentra un pequeño cofre en el que se encuentra el corazón de Felipe el Hermoso, marido de Juana la Loca.

Otra de las plazas espléndidas de Brujas es la del Burg, que alberga el Ayuntamiento de la ciudad desde hace más de 600 años y es uno de los más antiguos de los Países Bajos y la Basílica de la Santa Sangre, donde se veneran tres gotas de sangre de Cristo. Además, al lado de la plaza actualmente se encuentra el hotel Crown Plaza, situado en el antiguo sitio de la catedral de San Donaciano, cuyos cimientos son visibles entrando a la planta baja del hotel.


De obligado cumplimiento es el paseo por el Minnewater (Lago del Amor), en las proximidades de la estación, en un momento para el romanticismo con sus jardines, cisnes y patos conviviendo entre los turistas, y el pasear por el Beateario donde, justamente al lado, se puede disfrutar del silencio y del recogimiento. Unos paseos que deberán ser aderezados por un buen chocolate o degustando uno de los gofres que se ofrecen al viajero. Además, los restaurantes de esta zona son muy recomendables, ya que ofrecen un buen trato y un menú asequible para los turistas.

                       

En Brujas, además, no debes perderte hacer una visita a la cervecería donde se fabrica la ‘Brugse Zot’, una cervecería espectacular y que desde la parte alta nos ofrece de las mejores vistas de la ciudad. Aderezada con unas buenas patatas fritas, típicas del país que incluso cuenta en la ciudad con su ‘Museo de la Patata frita’ y también, si la agenda lo permite, se puede visitar el ‘Museo del Chocolate’.


                       


GANTE, LA CUNA DE CARLOS I.


Para proseguir el recorrido por Flandes, Gante es la siguiente parada marcada en el calendario. Situada entre la confluencia de los ríos Escalda y Lys, la ciudad natal del rey español Carlos I tuvo un pasado de gran esplendor impulsado por su importancia comercial que le llevó a rivalizar con la mismísima París como principal metrópoli europea. Lejos de esos mejores tiempos, Gante ha sabido adaptarse a la perfección a la actualidad y supone todo un museo al aire libre. Y es que es difícil encontrar un lugar con más monumentos y edificios históricos tan cercanos como en el casco antiguo de esta ciudad. Gante es un cóctel donde cabe de todo y bien.

                             


Obligada es la foto desde el puente de San Miguel, desde el que se admira la famosa línea de torres: El Campanario Municipal, la Catedral de San Bavón y la Iglesia de San Nicolás. El Campanario Municipal es el orgullo símbolo del sentido de la independencia gantés, y desde los 95 metros de altura de su torre un dragón vela por la ciudad desde 1380. Por su parte, la Catedral de San Bavón atesora en su interior la mayor joya de Gante, ‘La adoración del Cordero Místico’.

El extraordinario políptico de los hermanos Van Eyck, una obra maestra de la pintura medieval, sobrevivió a los iconoclastas, fue exigido por Napoleón y llevado a París de donde salvó de ser quemado, y requisado por la Alemania de Adolf Hitler, que veía en él poderes oscuros. Finalmente, la Iglesia de San Nicolás, que ha sobrevivido a dos incendios, ofrece un bello ejemplo del gótico.

                

Pero no se puede ir uno sin alejarse del centro de la ciudad, cruzando el puente de los Decapitados, para visitar el Castillo de los Condes, una fortaleza con sus mazmorras y un museo de instrumentos de tortura que permite desde sus torres una vista de la ciudad desde diferentes ángulos. Y por cierto, ¿sabéis que hay un Manneken Pis también en la ciudad? ¿Os atrevéis a encontrarlo?

Muy recomendable para comer es buscar una cadena de restaurantes que se llama Amadeus, que también se encuentra en Amberes y en Bruselas. Un establecimiento en el que por 16 euros (no incluida las bebidas) se puede disfrutar de ‘barra libre’ de costillas, que viene bien cuando el turista está hambriento… Eso sí, aviso que los horarios en Bélgica difieren un poco a los de España, ya que la mayoría a las 14.00 horas ya no sirven comidas… 





Recorriendo los mercadillos de Navidad

domingo, 25 de diciembre de 2011


Es Navidad y aunque sean días de estar con la familia, también estamos a tiempo de encontrar una buena oferta, hacer la maleta e ir a disfrutar de alguno de los mercadillos de Navidad, que llenan de color las ciudades europeas. Bélgica, Alemania, Austria o incluso España se engalan y lucen sus mejores galas para estas fechas...

Brujas, Gante, Bruselas, Lieja o Lovaina nos descubren la belleza de los mercadillos de Navidad en Bélgica. La capital belga ha preparado 2 kilómetros de diversión para los más pequeños, pero también para los más mayores.



Desde la Grand-Place hasta el Marché aux Poissons (Mercado del Pescado) están puestos 240 casetas de lo más variadas, una pista de trineo, la pista de patinaje, la noria... y un gran abeto de Navidad, que este año es ecológico. A unos cuantos kilómetros de Bruselas también espera uno de los mercadillos con más historia, el de Lieja, que cumple su vigesimoquinta edición, que llena de encanto las calles de  su ciudad.                                                                                



Pero para perderse también en ciudades como la austríaca de Salzburgo, que si a lo largo del año sus tiendas navideñas atraen la atención de los visitantes que siguen la estela de Mozart por su ciudad, en estas fechas luce su mejor aspecto para no defraudar a sus visitantes, con mercadillos callejeros donde comprar desde adornos a dulces típicos, que hacen la delicia de todos.
Aunque si no hay opción de poder descubrir esas mágicas ciudades y estás en Madrid... Siempre se puede pasear por la Plaza Mayor, que emula a los mercadillos europeos y donde no sólo se pueden adquirir las piezas para el Belén o un árbol y luces navideñas, sino que los más pequeños disfrutan con el bello carrusel, que permite ver toda la plaza en su esplendor.

Y de noche, cobra una dimensión especial con las luces navideñas, que sirve de antesala para recorrer todo el centro y fotografiarse con los árboles que están diseminados por la capital o disfrutar de una iluminación especial por las calles más céntricas.

                                                                              

De cervezas por Bélgica...

jueves, 23 de junio de 2011



Dicen que la cerveza belga es una de las mejores del mundo y he de reconocer que es cierto. Así, qué mejor que unir un placer como la cerveza, además la belga, con su gran variedad y en qué rincón de ese país la degustaría... ¿Vamos a intentarlo e intentaré no dejarme ninguna....?
 


De la 'Leffe Blonde', realizada por los monjes de la abadía que le da nombre, destaca por ser dulce, afrutada y cremosa, así como un suave aroma a malta. Huele a naranja, clavo, canela y cereales y ¿dónde la tomaría? Paseando por las calles empedradas de Gante y mirando a las alturas para contemplar sus magníficas tres torres, símbolo de la ciudad.




              La 'Radieuse de Leffe', ideal para reemplazar vinos y para una buena comida. Abandona el color dorado por un tono cobrizo, tirando a rojo, que acompañaría a un atardecer viendo como cae el sol mientras se pasea por los canales de la 'Venecia del Norte', Brujas.









La 'Stella Artois', una de las más conocidas y más queridas por los aficionados a la cerveza. Dedicada para gustos refinados y realizada hace más de seis siglos en Lovaina, además la ciudad universitaria belga. Así que habrá que degustarla mientras se contempla la Iglesia de San Pedro o la espectacular fachada de su Ayuntamiento, obra maestra del gótico brabantino.








Nos dejamos la 'Hoegaarden', cerveza de trigo y de las que puedes decantarte por cualquier variedad, ya que su calidad le precede... así que cualquiera que sea la elegida combinará perfectamente si prefieres tomarla bajo el 'Atomium' de Bruselas o en la espectacular Grand Place.

También combina perfectamente en una terraza frente al Ayuntamiento de Amberes, quizá ahí es mejor tomarla por la noche porque es la ciudad belga donde más se puede disfrutar de la actividad nocturna.