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Halloween, destino de 'terror'

domingo, 20 de octubre de 2013



                           



Se acerca la época más tenebrosa del año, el Día de los Difuntos o como los americanos nos han enseñado a llamar, Halloween. En sus orígenes fiesta de los celtas que los inmigrantes irlandeses transmitieron a los norteamericanos, Halloween se ha convertido actualmente en un fenómeno que ha llegado a todos los lugares del mundo.


                       


La oferta que uno puede encontrar para esta época ‘terrorífica’ del año es de lo más diversa en todos los aspectos, ya sea desde pasar una noche de miedo en los lugares menos pensados del Viejo Continente o un plan más familiar sin salir de España. Si empezamos por esta última opción no es necesario ni abandonar Madrid, ya que el Parque Warner pone al alcance de la mano todo lo necesario para morirse de risa, aunque en el buen sentido de la palabra. 


El parque temático sabe sacar partido a estas fechas y se adapta a ellas con una gigante pista de hielo cubierta para patinar y asistir al espectáculo de uno de los personajes favoritos de los más pequeños, Scooby Doo, así como, esto ya para los un poco más mayores, contemplar la recreación de las escenas más terroríficas sucedidas en el campamento Crystal Lake en ‘Viernes 13.


El 'campamento sangriento’, todo un clásico del cine del terror, o disfrutar de un ‘horrible’ y 'terrorífico' paseo por el ‘Boulevard diabólico’. Además, también ha creado espectáculos especiales como el musical ‘Halloween Nightmare’, que seguro que nos hará disfrutar de miedo.

                          


Pero para los más atrevidos, tanto en lo de hacer la maleta como en lo de pasar miedo, Europa ofrece un amplio abanico de posibilidades. Así, París, a pesar de ser conocida como la ‘Ciudad de la Luz’, también tiene su lado más oscuro, al margen de la luminosidad de la Torre Eiffel o los Campos Elíseos, y uno puede perderse por las Catacumbas, una red de túneles bajo la capital gala que alberga cantidades de huesos apilados de personas y que fue plasmada por Edgar Allan Poe en su libro ‘Barril de montillado’.

Este otro París alternativo se puede completar con un paseo por el cementerio Pere Lachaise, uno de los más famosos y visitados del mundo y donde descansan los restos de Oscar Wilde o Jim Morrison, entre otros ilustres.

                            


Otra opción escalofriante y hermosa para pasar un Halloween especial es Praga, a la que su arquitectura gótica impregna de ese aire fantasmal a sus calles, algo muy de estas fiestas. El Osario de Sedlec, una pequeña capilla situada bajo la iglesia del Cementerio de Todos los Santos, es de obligada visita para pasar miedo en su interior decorado con más de 40.000 huesos humanos. Para rematar el viaje un paseo por el Museo de la Tortura, o por el barrio judío, con su mito del Golem.


                        

Otro destino que ofrece unos terribles tours del horror con los que asomarse al terror es Londres. Seguir el rastro de Jack el Destripador o del sanguinario Sweeney Todd, paseando por Fleet Street y por las oscuras calles londinenses o escuchar los espíritus de Ana Bolena o Guy Fawkes en la Torre de Londres puede ser un plan apto para los más valientes y tener su encanto por estas fechas. Además uno siempre puede vivir un Halloween de diversión y buen ambiente en sus pubs, disfrutando de una pinta y haciendo pasar miedo a tus compañeros de barra.

                   

Pero si hay un lugar en Europa que rápidamente se vincula con el terror ese es Rumanía y Transilvania. Y es que es inevitable no pensar en el vampiro más famoso de la historia, el Conde Drácula, cuando se trata de pasar miedo. El castillo de Bran, una fortaleza construida entre Wallachia y Transilvania, ahora es un museo en el que rememorar los ‘mejores’ tiempos de Vlad El Empalador. Todos ellos destinos sin lugar a dudas ‘terroríficos’.












¿Buscando destino para San Valentín?

lunes, 21 de enero de 2013


¿Buscando destino para San Valentín? El 14 de febrero ya está a la vuelta de la esquina y como cantaba a finales de los setenta John Paul Young, y posteriormente han versionado otros ilustres: ‘Love is in the air’. Así que nada mejor que pensar en unos destinos en Europa para viajar en pareja y donde dar rienda suelta a la pasión. Por ello, vamos a proponer las ciudades ‘top’ del romanticismo.

Empezamos por París, que para algo es llamada la ‘Ciudad del Amor’. A orillas del Sena, nada más romántico que un paseo en barco por el río, o grabar en la memoria Montmartre, donde debes buscar ‘Le mur des je t’aime’, una obra del artista Frédéric Baron donde encontramos en más de 300 idiomas ‘te amo’ y que se encuentra en el pequeño jardín de Abbesses.

Tampoco se puede dejar de pasear el amor por Notre Dame, Sacre Coeur o la Torre Eiffel. Además, también se puede ‘robar’ un beso delante del Ayuntamiento, emulando a la pareja de la famosa foto del fotógrafo Robert Doisneau, todo un icono del amor, o pasear por sus innumerables puentes (Pont-Neuf, pont de Passy…), y es que ¿acaso hay algo más de enamorados que un puente?
Otra ciudad que no puede faltar en esta lista para San Valentín es Praga, a la que esa atmósfera etérea y siempre de cuento convierte en un destino ideal para los más románticos. Y es que es difícil encontrar algo más romántico que su Puente de Carlos V, con todas sus leyendas, o un paseo por su Ciudad Vieja. Por si fuera poco, la capital checa también cuenta con su propia Torre Eiffel, así como lo lees. La Torre Petrín es una Eiffel en miniatura y, por si fuera poco, se sitúa en la conocida como ‘colina de los enamorados’, así que es difícil pedir más. Si paseas por la colina busca la estatua del poeta checo Karel Hynek Mácha y da un beso a tu pareja, ya que la tradición dice que los enamorados que se den un beso junto a ella se amarán eternamente.
En estas propuestas podemos incluir la de la ciudad de Roma, convertida, entre otras cosas, en icono de los enamorados por culpa de Federico Moccia y su libro ‘Ho voglia di te’ (‘Tengo ganas de ti’). A Roma se puede ir en cualquier fecha del año, pero si la idea es pasar allí San Valentín no va a quedar más remedio que buscar el Ponte Milvio y hacerse con un candado.
Aquí surge la ‘tradición’ de poner un candado (con las iniciales de los enamorados) en los puentes y tirar la llave al agua. Un auténtico problema en el caso del Ponte Milvio, ya que la gran cantidad de candados (‘lucchetti’) hace complicado encontrar un mínimo espacio donde dejar el correspondiente y, además, las aguas del río Tíber se han visto invadidas por llaves.


Finalmente, terminamos nuestro recorrido romántico con una ciudad que es romanticismo y misterio en sí misma: Venecia. ¿Quién no sueña pasear su amor en un paseo en góndola disfrutando del entramado de canales o de disfrutar abrazados de las elegantes cafeterías de la Piazza de San Marcos?

Además, nos encontramos con el puente de los Suspiros, en el Palacio Ducal, donde se dice que robar un beso al atardecer garantiza el amor eterno y verdadero. Pero nada más lejos de su realidad, ya que si uno se encuentra allí podrá entender a qué suceso le debe su nombre el susodicho puente. Y es que nada tiene que ver con el amor ni de lejos, sino más bien al contrario. El puente, que une el Palacio Ducal con la prisión de Los Plomos, se trataba del último lugar en el que los presos que habitaban la cárcel veían la luz del sol, con la fabulosa laguna y la isla de San Giorgio de fondo, y al pasar por allí daban el último suspiro de su vida.
Bueno y también tenemos como ciudad representativa del amor a la bella Verona, así que os recordamos el post de la ciudad de Romeo y Julieta http://viajacomeyrelaja.blogspot.com.es/2012/02/un-san-valentin-en-verona-como-romeo-y.html 









Montmartre, el barrio bohemio de París y de Amèlie

lunes, 9 de mayo de 2011




Es el barrio bohemio por autonomasia de París, Montmartre nos trasporta a los años en los que pintores como Pissarro, Toulouse-Lautrec, Van Gogh, Modigliani, Picasso... paseaban por sus calles y hablaban en los cafés sobre arte y pintura. También es el escenario en el que descubrimos a una Amélie, que nos enseña sus rincones y su mundo. Lo mejor para empaparse es un domingo por la mañana, donde además, se encontrarán numerosos lugares para tomarse un apetitoso 'brunch'.



Desde allí lo mejor es encontrar la escalinata para ver en todo su esplendor como en lo más alto de la colina se erige el Sacre Coeur. También se puede subir en el funicular de Montmartre, aunque el ascenso merece la pena.

Las vistas impresionan y tras hacer la visita de rigor al Sagrado Corazón, la ruta nos tiene que llevar a la Place du Tertre, la plaza donde se dan cita los pintores y bohemios que aún quedan por la zona... Si el hambre aprieta lo mejor es pararse en uno de los puestos para degustar un crep de nutella en un marco especial, viendo las peculiares torres blancas de la basílica.


Dejando atrás las empinadas calles de la colina es el momento de adentrarse en el bullicioso ruido de la ciudad, que no para un domingo y que saca sus mesas a la calle para disfrutar de un 'brunch' o para curiosear entre las numerosas tiendas que ofrecen una amplia variedad de quesos, de vinos o de verduras, que dan un color especial al vecindario.
Sin embargo, antes de abandonar el barrio, tendremos que hacer un guiño a Amélie Poulain y visitar su café. El 'Café des deux Moulains', situado en la rue Lepic y que merece la pena ser visitado.